Periodismo basado en evidencias

Autores y temas:

Toda información está basada en evidencias: Adriana Amado

Cuando la estadística es noticia: Gustavo Noriega

Fuentes periodísticas para el periodismo de salud: Daniela Hacker

Informar en pandemia y en pospandemia: Ileana Hotschewer

La comunicación de la ciencia de datos: Patricia Sánchez Holgado, Maximiliano Frías Vázquez, Carlos Arcila Calderón

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Extracto

Toda información, para ser tal, está basada en evidencia. Pero en tiempos en que la propaganda se viste de noticia y el entretenimiento se cuela en la información, la evidencia aparece como uno de los tantos apellidos que se hacen imprescindibles para reconocer al periodismo: periodismo de datos, periodismo científico, periodismo de investigación. La diferencia entre un periodismo enfocado en comentarios y un periodismo de base empírica está en la centralidad que tienen los datos verificables. El primero suele refugiarse en las fuentes de autoridad, en las que confía la certeza de la información. El otro abordaje adopta diversos enfoques en función de los recursos de los que se vale para procesar la información. Estas cuestiones aborda este libro.

 

El periodismo de datos (data journalism) analiza bases digitales con la ayuda de programas informáticos y los presenta con recursos multimedia e infografías de modo de que sean más claros y atractivos para los públicos. La tradición del periodismo de precisión había tomado los métodos empíricos de las ciencias sociales, como sondeos de opinión y análisis de estadísticas oficiales y de informes sociológicos, a los que agregó en los últimos años herramientas informáticas (computer-assisted reporting). Las grandes filtraciones de documentos mostraron la utilidad del periodismo asistido por computadora (computational journalism) para procesar textos y cruzar datos con el fin de convertirlos en información.

 

La accesibilidad de los datos se vuelve crucial para una información basada en evidencias verificables. Los datos pueden estar publicados, pero en formatos imposibles de procesar con las aplicaciones de escritorio. O incomprensibles, presentados en lenguaje críptico. O mal encuadrados, mostrando tendencias donde hay eventos, concluyendo causalidades donde solo hay correlación de factores. Por eso el periodismo basado en datos es el que más en claro pone ante la sociedad la alianza imprescindible que debe existir entre fuentes y periodistas. Es imprescindible que existan instituciones y personas con un compromiso con la transparencia, que hagan públicos los datos de todas las actividades sociales. Especialmente cuando hablamos de salud, educación, género, compras y contrataciones públicas, recursos naturales, industrias extractivas, como recomiendan los planes de acción de la iniciativa de Open Government Partnership (en adelante OPG).

 

La información ya no es poder, como se decía en tiempos de la Guerra Fría, momento en que estaba en manos de unos pocos. En tiempos en que los datos son accesibles (o deberían serlo), el valor lo adquiere el conocimiento y la interpretación. Para ello la información debería cumplir su rol como servicio cívico. Pero ante todo, debe estar disponible y debe ser comprensible. De lo contrario, seguiremos nadando en un mar de incertidumbre y tomando decisiones basados en opiniones o creencias sin fundamento.

 

 

 

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