Las conferencias de prensa de la portavoz se convirtieron en una gran vidriera para las preguntas de los periodistas

Por John Reichertz

Según periodistas que participan de las conferencias, esos encuentros ofrecen la posibilidad de preguntar sobre temas de importancia, en vivo y en directo y frente al público, que así puede evaluar tanto la pertinencia de las consulta como la calidad de las respuestas.

Aunque sean imperfectas, las conferencias de prensa semanales de la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, son mucho mejor que su alternativa, que es el manejo discrecional de información a puertas cerradas. Así opinan periodistas que participan de los encuentros, que en su versión actual acaban cumplir un año, y especialistas.

Todos los consultados resaltaron como gran valor la posibilidad que ofrece la conferencia de prensa de hacer preguntas de gran importancia en vivo y en directo, frente al público, que así puede evaluar tanto la pertinencia de las preguntas como la calidad de las respuestas.

Agregaron que también es positivo que los periodistas hayan elegido usar un sorteo ciego para determinar quién y en qué orden, hace las preguntas. Colegiadamente, rechazaron una propuesta de usar la mano alzada, ya que dejaba a la decisión de la funcionaría la posibilidad de seleccionar a sus preferidos entre los periodistas.

De todos modos, después de 20 años sin conferencias de prensa regulares, hay tensiones lógicas por la falta de ejercicio de todos en el formato.

“La mayor novedad es que, con las conferencias de prensa, se hace pública la forma en que se maneja la información, el trato que estos personajes le dan a los periodistas”, dijo Adriana Amado, periodista, académica y analista de medios que participó en un importante estudio sobre el tema de las conferencias de prensa en 2019 (Conferencias de prensa. El diálogo público del poder con el periodismo).

«Cuando la información se entrega en forma discrecional, en ámbitos fuera de la escena pública, suele venir acompañada por un trato disciplinante, que condiciona su calidad», opinó Amado.

El enojo frecuente de la vocera presidencial con los periodistas -uno de los consultados precisó que esos berrinches son aún más fuertes en privado-, ha focalizado mucha atención sobre las preguntas,, habitualmente hechas con respeto y tono apacible, pero muchas veces, con relación a temas de mucha gravedad.

“Lo importante no es quién soy yo”, dijo Juan Pablo Peralta, periodista acreditado en la Casa Rosada, que no quiere personalizar temas pero sí acepta que las conferencias de prensa de los jueves pueden ayudar a dignificar la tarea de los periodistas de la sala de prensa de la casa de gobierno.

De hecho, la experiencia en otros países muestra cómo la conferencia de prensa llega a resaltar a las figuras. En los Estados Unidos, Helen Thomas, periodista de la entonces agencia United Press International (UPI) y luego de Hearst, se hizo famosa por su papel haciendo preguntas duras en las conferencias de prensa en la Casa Blanca, donde cubrió las administraciones de diez presidentes.

Thomas tenía reservado un asiento en primera fila, directamente frente al atril, y durante años definió la finalización de la conferencia cuando en el momento preciso decía: “Gracias, señor Presidente”.

Un periodista le preguntó una vez a Fidel Castro, líder de la revolución cubana, cuál era la diferencia entre la «democracia» de Cuba y la democracia de los Estados Unidos. Castro respondió: “No tener que responder preguntas de Helen Thomas”.

En Argentina, el decano de la sala de prensa de la Casa Rosada es el periodista Roberto Di Sandro, activo desde 1947. Di Sandro aún sigue trabajando pero es probable que nunca logre la visibilidad que tuvo Thomas por el hecho de que la historia de las conferencias de prensa en Argentina es muy escueta.

Amado dijo que “los modales” con que responde la vocera frecuentemente se convierten en la noticia, en vez de ocupar ese lugar la cuestión de fondo.

El problema para la vocera son los temas elegidos por los periodistas para las preguntas, a veces igual de insólitas que la problemática de la realidad nacional.

Por ejemplo, Cerruti reaccionó con fuerza contra preguntas sobre el último pico en la remarcación de precios; en otra oportunidad, y en el contexto de un día de furia, sobre si el presidente Alberto Fernández había renunciado; y, luego de repetidas críticas de la vicepresidenta al presidente, si ella seguía formando parte del gobierno.

https://convercom.info/wp-content/uploads/2022/07/ESA-PREGUNTA-NO-CORRESPONDE.-La-periodista-Silvia-Mercado-le-pregunto-a-Gabriela-Cerruti-acerca-de-los-rumores-de-una-posible-renuncia-de-Alberto-Fern.mp4

“La verdad es que no merece respuesta esa pregunta, pero qué quiere que le diga”, dijo en respuesta a Miguel Nicolich de Radio Rivadavia, que hizo la consulta sobre la vicepresidenta. “Salvo que usted sea golpista, un presidente y una vicepresidenta son votados juntos y se van juntos del Gobierno. Muchas gracias por la pregunta”, agregó.

En otras oportunidades, evita el tema de la pregunta. Por ejemplo, frente a una consulta sobre si la corporación política iba a hacer un ajuste similar al de otros sectores sociales, habló largamente sin referirse al contenido de la pregunta.

Peralta, que trabaja desde la sala de prensa para varios medios y fue quien hizo la pregunta sobre el ajuste en la política, dice que tanto la pregunta como la respuesta son importantes.

Sobre la pregunta, afirma que mientras algunos periodistas hacen preguntas más técnicas, él intenta hacer “las preguntas que la gente quiere que haga”, lo que las personas de a pie quieren saber sobre el poder y los acontecimientos nacionales.

“Ella [por Cerruti] responde lo que quiere”, dijo. Agregó que, de todos modos, sea lo que sea la respuesta, “pasa a ser más relevante si la pregunta tiene sustento”.

Dos de las mayores entidades del periodismo del país, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), criticaron a la vocera presidencial luego de que ella respondiera agresivamente a la periodista Silvia Mercado, acreditada de FM Jai, por la pregunta sobre rumores de una posible renuncia del presidente.

Cerruti, reiterando anteriores declaraciones sobre cómo deberían hacer sus trabajos los periodistas, le dijo a Mercado: “Con enorme respeto, entre otras cosas porque tenemos una historia periodística en común, me parece que esa pregunta no corresponde ni ser formulada, ni ser respondida”.

Mercado, quien hizo la pregunta que más incomodó a la vocera, dijo a Convercom que “tras una jornada particular, con enorme incertidumbre, con gran dificultad de la población por entender qué estaba pasando, lo que correspondía era que la portavoz aclarara qué era lo que sucedía adentro del Gobierno en ese momento”.

“Cuando vi que no iba a hablar de eso, que no iba a transmitir el sentimiento que estaba viviendo la población en esas horas, me lancé. Y, por cierto, no creo que fuera una pregunta desestabilizadora, sino una pregunta para que la portavoz de certidumbre, que era lo reclamaba la población”, agregó.

En el periodismo, los rumores generalmente no merecen ser publicados ni difundidos, a menos de que dicho rumor venga acompañado de eventos que están impactando en la realidad. Por ejemplo, cuando un rumor sobre la acción de una empresa esté asociado con una inexplicada alza o baja en el precio de su cotización.

ADEPA, en su comunicado sobre el tema, dijo que la vocera desvirtúa el sentido de las conferencias de prensa. “En lugar de esclarecer, enriquecer, o incluso corregir informaciones de interés público, se incurrió en descalificaciones a la tarea de medios y periodistas, desviando de tal modo el objetivo primordial que tienen las conferencias de prensa”.

Extrañamente, por medio de las conferencias de prensa, periodistas como Peralta han ganado más visibilidad ya que las preguntas que hace, acompañadas con las respuestas de Cerruti, son viralizadas en redes con sus videos respectivos, a veces llegando a los medios tradicionales más masivos.

Peralta dice que ahora le preocupa que gradualmente se van reduciendo la cantidad de preguntas que acepta la vocera, que alguna vez fueron 17, luego 15 y ahora muchas veces solamente 10. Además, complica la tarea de los periodistas el hecho de que se haya dejado de publicar la agenda del presidente Fernández.

El día que Convercom habló con Peralta, el presidente tuvo una actividad pública a la mañana, y luego estuvo el resto del día en la Casa Rosada. Pero no había nada de información acerca de si estaba reunido con funcionarios de su gobierno o con otras personas.

“No sabemos que está haciendo”, dijo Peralta.

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